Lugar de comidas Pujol y Enrique Olvera son acusados por explotación y acoso

2021-06-03 13:19:01

CIUDAD DE MÉXICO (apro). – Enrique Olvera, uno de los chefs mucho más reconocidos del país, dueño del restaurante Pujol, en la capital del país, premiado como el mucho más sustentable de América Latina por The Worlds 50 Best Restoranes 2020, fue acusado por practicantes de chef que procuran un empleo en ese lugar de explotación y acoso laboral y psicológico.

Las protestas han comenzado el 28 de mayo, en el momento en que Ximena “A” compartió su crónica en Fb. Con la publicación llamada “Perdí la posibilidad de trabajar en Pujol”, la licenciada en Gastronomía por la Facultad del Claustro de Sor Juana, como se muestra en su perfil, contó su experiencia al llevar a cabo la prueba para obtener un empleo en ese lugar.

“¿Qué hay tras el que es considerado el más prestigiado lugar de comidas de MX @pujolrestaurant? ¿Por qué alabamos a figuras como @enriqueolvera quien en nombre de la cocina explota a practicantes y chefs? Este reciente testimonio nos cuenta qué pasa ahí”, publicó un usuario en la cuenta TerrorRestaurantesMX de Twitter.

Es la historia de Ximena, quien confesó que el jueves 20 de mayo recibió una llamada del restaurante Pujol, donde le afirmaron que les interesó su currículum y deseaban que trabajara ahí.

“Si te resulta interesante, requerimos hacerte una entrevista (esa fue la entrevista), que respondas un examen psicométrico y que vengas a 5 días de prueba”, le mentaron.

“Claro que me interesó, claro que prácticamente se me sale el corazón y claro que no podía creer que estaría en la cocina del restaurante que ocupa el puesto número 12 en la lista de los 50 Best Restaurants. Pasaron 4 días en los que gran parte de mis pensamientos se enfocaban en ese lunes 24 a las 12:00pm en el que comenzaría mi prueba en Pujol y el que probablemente era el primero de los días del final de aquella crisis”, contó.

Relató que Brenda y ella fueron muy conmovidas. Llegaron puntuales, ella vestida de negro y con los nervios en todo el cuerpo. Mientras esperaban a la chef “porque seguro ver a Enrique Olvera por ahí es como aguardar un 29 de febrero”, comenzó a hablar con otros chefs que iban también a llevar a cabo la prueba y todos estaban muy nerviosos.

“Al final, la chef llegó, se presentó, nos hizo un par de preguntas a cada uno, nos advirtió (con gusto y cierta broma en su expresión facial) que nadie soportaba y que ahí era dedicar toda tu vida a Pujol (de 11:00am a 3:00-5:00am) y que si teníamos hijos, pareja o negocio (mientras que decía lo tercero, clavó su mirada en mí) nos fuésemos olvidando de ellos”, resaltó.

Entraron a la cocina, les enseñó la ubicación de cámaras de refrigeración, almacén, cocinas, baños y cuarto para almacenar cosas, de 3 x 3 metros, para 50 usados, aproximadamente. Les asignó con un chef a cada uno de ellos.

“Y… ¡empezamos! Me tocó en la una parte del ceviche (hay uno o 2 chefs para montar cada platillo del menú degustación), mis tareas fueron: montar el ceviche, completar cambros, correr como pendeja cada media hora empujando al resto de los que hacían prueba para que 2 de nosotros ganáramos la escoba o el trapeador y el resto nos vieran competir por eso y no nos regañaran por no haber llegado; limpiar, adecentar la ventana y limpiar”, añadió.

El servicio acabó a las 10:00 pm, y ella creyó, como le ha sucedido en otros restaurantes en los que trabajó, que saldría a las 10:30-11:00 pm después de adecentar su área de trabajo, pero dieron las 11, 12, 1, 2 de la madrugada hasta que tras limpiar el servicio “unas 10 ocasiones mucho más” y que otros prepararan cosas para un evento privado del chef Olvera y él hiciera “el briefing, palabra mamona para referirse a un tipo de junta, salí de Pujol”, explicó.

El briefing

Ahí los chefs les explicaron que quienes estaban a prueba compartieran su experiencia en ese primer día. Les insistieron que absolutamente nadie aguanta las 16 horas de trabajo, 6 días a la semana por una súper paga de 14 mil pesos, cuando el lugar de comidas hace un aproximado de 10 millones de pesos mensuales y que debían estar dispuestos a dejarlo todo por Pujol.

Al día después, comentó, se cuestionó en el camino al lugar de comidas: “¿cómo me retornaría a las 3am, cuánto tendría que pagar de uber y/o parquímetro en futuros días? (si bien sé que lo haría por mí, Brenda –su pareja– no podía llevarme y recogerme períodico y a esas horas), ¿verdaderamente deseaba esto todos y cada uno de los días?, ¿iba a dar 96 horas de mis semanas por $14,000 y 5 letras que forman un nombre cotizado en mi CV? Finalmente llegamos a las 11:00 am (hora de entrada), hice una llamada a mi hermana Isa, platiqué con Brenda, me solté a llorar y decidí que no estaba dispuesta a dejarlo todo por el número 12 de los 50 Best…”, afirmó.

Luego meditó, a 4 días de su experiencia, si se había perdido la oportunidad de trabajar en Pujol o había ganado la oportunidad de saber valorar su vida social, familiar y su salud.

“¿Cualquier día se van a dejar de normalizar este género de abusos en la industria restaurantera? Por cierto: nunca hubo una real hora de comida (irónico siendo un restaurante que nutre a otros por 3 mil pesos”, agregó.

Tras su publicación, que se hizo viral, practicantes han comenzado a comunicar sus vivencias.

“Yo entré a Pujol como practicante, pero tras ver el trato inhumano me fui”, ha dicho uno.

Otro: “Recuerdo que, en mi primer día al ingresar a la cocina, los practicantes me saludaron con una sonrisa triste. Los chefs que preparaban las bases de todos y cada uno de los platillos y los practicantes los segregaban a un diminuto espacio lejos de la cocina principal. El trato a los practicantes y chefs que hacen las preparaciones son muy dispares a los de la cocina principal. Esencial hay que nombrar que a los practicantes no se les paga ni un quinto”.

Además, comentaron que los horarios son de 6:00 am a 8:00 pm o hasta que terminen, pero tampoco están en su derecho a un descanso para comer.

“En mi primer día, fui al refrigerador y al abrir la puerta vi al jefe de los practicantes sentado en el piso comiendo una barra de granola de su mandil. Me miró y me dijo: ‘Esta es la única forma de hacerlo si no deseas desmayarte’”.

Recalcaron que el ambiente es “tóxico y abusivo”, lo que torna imposible trabajar ahí y por eso se marchan a los pocos días.

Asimismo compartió un extracto de una entrevista en el canal de Youtube de Julio Astillero, con una practicante llamada María.

Y así siguieron las demandas, en la cuenta TerrorRestaurantesMX de Twitter que también acusaron racismo, clasismo y abuso psicológico en las cocinas de Pujol.

Hasta el momento, el chef Enrique Olvera no se pronounció al respecto.

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fuente: www.proceso.com.mx

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