TRIBUNA

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Fidel Castro, último ícono del socialismo mundial
Isaías Colunga Morales
El deceso de Fidel Castro Ruz, el Comandante supremo de la Revolución Cubana, sacudió al mundo que atento estuvo durante más de 50 años al devenir que en torno de esta descomunal figura política y estadista giró siempre.
Fue el doctor (en derecho) Fidel Castro, hombre controversial cuya presencia en cualquier foro internacional acaparó los reflectores, muy por encima de cualquier otro jefe de estado, aún de los más poderosos del bloque capitalista, particularmente los Estados Unidos de Norteamérica, quienes tras el triunfo de la Revolución, vieron al recién inaugurado régimen socialista como una amenaza para sus ambiciones hegemónicas extraterritoriales
Así, con la figura del Comandante Fidel Castro se constituye en cuba la trilogía histórica de héroes nacionales que le dieron patria: Antonio Maceo, José Martí y Fidel Castro, quienes en sus luchas reivindicatorias tuvieron como enemigo común a los Estados Unidos de Norteamérica desde el inicio del siglo XX, logrando vencerlo siempre.
Desde el triunfo de la Revolución en 1959, el régimen socialista de los ”barbudos” -como se les conoció a los hermanos Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara -las principales figuras de ese movimiento revolucionario-, fueron permanente dolor de cabeza para todos los gobiernos de los Estados Unidos, a partir del surgimiento del comunismo como ideología política y sistema de gobierno desde mediado del siglo XX, así como para los “gorilatos” militares instaurados a base de golpes de estado en varios países de Latinoamérica. Fue precisamente en virtud de su liderazgo y relevante capacidad estratégica que durante más de cinco décadas, contuvieron la ambición invasora de los pretendidos dueños del mundo.
Con el triunfo de la Revolución Cubana, se instauraba como cabeza de playa –aunque incipiente-, el socialismo, como sistema económico, político y social en el Continente Americano, lo que significaba una amenaza para el sistema capitalista liderado por la primera potencia mundial, Estados Unidos quien temía que otros pueblos latinoamericanos se sumaran por la vía armada al establecimiento del socialismo.
Debemos de reconocer sin embargo, que el temor o respeto al régimen socialista cubano, después del triunfo de su revolución, de parte de los Estados Unidos era en mucho por la brutal lección que en 1961 les habían dado, al pretender los exiliados en Miami y la CIA una invasión marítima y aérea en Bahía de Cochinos y, posteriormente, al gran apoyo militar y económico de la Unión Soviética

La situación era preocupante, en razón de que el socialismo como sistema económico ya había prosperado en países europeos como Polonia, Checoslovaquia, Alemania Democrática, Bulgaria, Albania, Finlandia, Lutania, Letonia, Hungría, entre otros, en tanto que en Asia, igualmente también habían seguido la línea comunista China, Corea del Norte, Vietnam y Laos, todos ellos con la Unión Soviética como cabeza, considerada ya como la segunda potencia mundial que impulsaba al nuevo sistema económico y de gobierno.
. Sin embargo, tan vertiginoso avance fue contenido por los Estados Unidos, dejando entrever la posibilidad de una tercera guerra mundial al proceder a establecer bases nucleares en países geográficamente estratégicos tanto en el norte de Europa y de Asia, lo cual estuvo a punto de suceder en 1962, pero que finalmente fue abortado de último momento, mediante acuerdo mutuo de los presidentes Kennedy y Nikita Krushchov, al obligarse ambos a retirar sus principales bases militares.
En cambio, se instauraría la Guerra Fría, dejada sentir con singular rigor con el pueblo y gobierno cubano, al decretarle el gobierno gringo el embargo económico al que exigieron se sumaran otros países latinoamericanos pretendiendo asfixiar la prosperidad de los postulados de prosperidad del gobierno revolucionario, lo que finalmente no lograron del todo.
El gran quebranto le sucedió a Cuba cuando la Unión Soviética entró en periodo de crisis que la llevo a su desintegración territorial para constituir repúblicas independientes , lo que le provocó un debilitamiento económico, financiero y político que los obligó a retirar el apoyo estratégico a sus aliados cubanos quienes a su vez entraron en una etapa de crisis llamado *periodo especial* que orilló al gobierno y pueblo a una austeridad espantosa, a grado de tener que racionar todo, no obstante, finalmente lograron recuperarse, restablecer su normalidad y salir adelante.
A pesar del viacrucis padecido durante más de medio siglo, la Revolución socialista logró posicionar a la Isla a la vanguardia en investigación científica y tecnológica médica, como de ello hay testimonio mundial; también, tener el admirable segundo lugar en salud pública; asimismo solamente un dos por ciento de analfabetismo, algo de lo que ni Estados Unidos puede presumir; obtener uno de los mejores medalleros olímpicos (cada cuatro años ), en una sola de estas participaciones, Cuba obtiene las medallas que los mexicanos han obtenido en toda su historia de participación en las olimpiadas). En materia deportiva y cultural, sobresale a nivel mundial, convirtiéndose inclusive en país exportador de talentos deportivos, instructores y asesores.
En síntesis: el doctor Fidel Castro Ruz deja un ideario de tenacidad, de honestidad, de dignidad y congruencia ideológica y política, con un liderazgo internacional, solo comparado con el de Nelson Mandela, Mahatma Gandhi o Mao Tse Tung.
Es en este contexto de vicisitudes, de hostigamiento y de amenazas permanentes es que dimensionamos la grandeza del pueblo cubano y de su líder quien, contra viento y marea, llegó a buen puerto, dueño de una congruencia ideológica y con admirable dignidad se negó a echar por la borda los enormes esfuerzos del pueblo y gobierno para evitar entregarse a los intereses del mundo capitalista.
Sus talentos le permitieron dejar sentadas las bases de una transición hacia el socialismo de mercado que le permita a su proyecto de nación, caminar con dignidad, aunque en el futuro sean otros los gobernantes.
Patria o Muerte, hasta la victoria, Siempre!