TRIBUNA

Candiles de la calle, oscuridad en nuestra casa

Isaías Colunga Morales

Fenómenos sociales como el de las caravanas de migrantes centroamericanos entrando a nuestro país, pero con supuesto destino a los Estados Unidos, es un problema que por su descomunal magnitud, avasalló a todas las instituciones e individuos gubernamentales quienes no fueron capaces de contenerlos, logrando penetrar a territorio nacional, con todas las consecuencias lamentables, de todo orden y que terminaron por desdibujar el estado de derecho que en teoría, tanto proclama el aún presidente Enrique Peña.

Muchas aristas e interpretaciones tiene ese fenómeno; desde aquellas que lo señalan como un problema creado y atizado por los mismos actores políticos norteamericanos (léase Donald Trump ), quien lo habría utilizado como instrumento sicológico para crear en la sociedad norteamericana temor ante la eventual invasión de los miles de migrantes (entre los cuales habría muchos delincuentes), y en esa medida apoyar la mano dura del presidente norteamericano en las elecciones del pasado 4 de noviembre, en las cuales salió más fortalecido, por lo menos en el Senado.

Seguramente habrá a quienes les parezca exagerado el supuesto de que el problema de los migrantes fue ex profesamente creado, sin embargo, retrocedamos un poquito la historia contemporánea internacional: Panamá, Irán, Irak, Afganistán, Colombia y México en el 68, en donde metieron la mano a través de la DEA, CIA y sus servicios diplomáticos para generar crisis social, con los saldos de encarcelados, desaparecidos y muertos. Hoy, podría ser el caso con lo de los migrantes.

Por supuesto, esto está dejando un saldo social y económico negativo para los mexicanos (gobierno y sociedad). Al gobierno, porque le impusieron una política de fronteras abiertas, al avasallar a las fuerzas del orden público, poner en predicamento el estado de derecho migratorio y luego, obligarlo a asistirlos, con todos los costos económicos que ello ha implicado. Otra vez, candil de la calle, oscuridad de nuestra calle. Tal pareciera que hay competencia entre los gobiernos de los estados por donde pasan los migrantes, para ver quién les da más, como si en casa no hubiera miseria.

Para la sociedad, para los mexicanos, en la medida en que los días transcurren, las caravanas avanzan y otras más amenazan con llegar, han sembrado sicosis al considerar que el señalamiento de Trump de que en ellas vienen delincuentes infiltrados, en automático son una amenaza para las familias que radicamos en la frontera norte, pues se teme que al ser contenidos en los límites de los Estados Unidos y México, muchos opten por quedarse temporal o definitivamente en las ciudades de: Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Sonora o Baja California , terminando por desquiciar el orden social, de por sí ya tan convulso y conflictivo.

Afortunadamente para los tamaulipecos, esta ruta hacia los Estados Unidos para llegar todos a una sola frontera, ya fue desechada como alternativa, en razón de haberla considerado como terreno minado en donde correría peligro sus vidas, por los altos niveles delincuenciales que estamos viviendo. A este respecto, también hay quienes piensan que el hecho de que el gobierno de Peña Nieto haya sugerido llevar a un ala de la caravana de migrantes a la CDMX, fue para sensibilizarlos e imbuirles temor de marchar todos por una sola ruta, pero con el destino muy claro: la frontera con los Estados Unidos.

Tal estrategia del gobierno peñista, sería con el propósito de dispersar a las caravanas y en esa medida, facilitar a la Patrulla Fronteriza, migratoria y soldados dispersar y disuadirlos de su intención de romper la frontera gringa, pues no sería lo mismo tratar de hacerlo con un conglomerado de ocho o diez mil migrantes que con mil o dos mil que se apersonen en las principales fronteras del norte de México y sur de los Estados Unidos. Es decir, facilitarles sus operaciones disuasivas.

Respecto de los costos económicos que para el gobierno de Trump tenga todo este operativo, desde la gestación del problema, su cruce por territorio mexicano y su arribo a la frontera norte, es mínimo en relación al triunfo político que el presidente norteamericano habría logrado con una Cámara de Senadores más fuerte y una Cámara de Representantes en donde si bien, no obtuvo mayoría, si ganó seis posiciones más, que lo fortalecen para efectos de negociación en asuntos que competan al Ejecutivo y al cameral..

Para los tamaulipecos, el saldo es favorable, pues se retiró el fantasma de la invasión de centroamericanos que ya nos imaginábamos deambulando por las ciudades, calles y colonias de Matamoros, algunos en busca de empleo, otros en la caridad pública, unos más, hacinados en torno de instalaciones públicas de servicio como central de autobuses y sus alrededores, centro comerciales y algunos, eventualmente delinquiendo, en tanto que masivamente, generándose un problema grave para las autoridades municipales, por los problemas colaterales que significaría invadir propiedades abandonadas o en el mejor de los casos creando asentamientos irregulares para luego demandar dotación de vivienda, regularización de terrenos, introducción de servicios básicos y muchos otros, como sucedió hace 11 años en Tijuana con más de 600 haitianos quienes al no lograr su objetivo de cruzar la frontera de Tijuana-San Diego, se quedaron definitivamente en nuestra frontera y con ellos un problemón. El desenlace lo veremos. Comentarios y sugerencias al correo electrónico lisaias67@hotmil.com