TRIBUNA

Muerte a la prensa “fifí, con AMLO
Por Isaías Colunga Morales
Análisis del comportamiento de los principales medios de información nacionales durante el actual periodo de transición gubernamental y en conversaciones con colegas periodistas en la nueva CDMX, inclusive de estos mismos medios, respeto de lo que será a partir del primero de diciembre la nueva política de comunicación social del gobierno lopezobradorita, nos permiten percibir desde ahora un “alineamiento” de medios –en algunos moderados, en otros abiertamente manifiesto- a su favor. ¡Viva el rey, muera el rey!
Aún tenemos presente las andanadas de injuriosa diatriba, con razón o sin ella contra todo lo que sonara a López Obrador en campaña, de parte de los muchos enemigos que desde las páginas de periódicos, revistas, radio, televisión y redes sociales, hacían sentir la mayoría de los columnistas, comentaristas y tejedores en las redes, con el marcado propósito de minar la ascendente simpatía que más de 30 millones de ciudadanos también hacían sentir en la vía pública o cualquier foro de expresión para abonar al Proyecto Alternativo de Nación, a la Cuarta Transformación.
Con esos antecedentes, el hoy presidente electo, Andrés Manuel López Obrador y quienes formaran su gabinete han acordado dar nueva fisonomía a la política de comunicación del gobierno progresista que se inaugurará el primero de diciembre próximo, bajo los principios de honestidad, ética y equidad que den un equilibrio informativo y de opinión que se sustenten en la veracidad, objetividad e independencia, premisas que pretenden sustanciar la comunicación social y humana, según ha dicho Jesús Ramírez, quien en el nuevo gobierno será el titular de la vocería presidencial.
Paralelamente iniciará el desmantelamiento de la caduca estructura que durante las décadas de gobiernos prianistas operó tendenciosamente para manipular a la opinión pública, teniendo como instrumentos a la mayoría de los medios, a columnistas, comentaristas y articulistas. Desde esa perspectiva y consecuente con el proyecto de austeridad que tiene como propósito optimizar al máximo los recursos humanos y financieros, contempla la desaparición de las oficinas de prensa y relaciones públicas cuya función “estratégica” era “atender” monetaria y publicitariamente a los representantes -de todos los “calibres”-, de los medios de información debidamente acreditados en las diferentes fuentes de información y en mucho menor medida a los llamados contestatarios.
Así, las Secretarías de Estado y direcciones de órganos desconcentrados, tendrán una oficina de prensa para funciones estrictamente informativas a los medios, tales como generar información que sobre las actividades de tal o cual dependencia sea solicitada; entrevistas sobre los temas propios de las dependencias: proyectos, programas específicos o responsabilidades de los funcionarios, pero sin otras facultades presupuestales autónomas de carácter subsidiario o financiero.
Ante esta latente realidad, a partir del reconocimiento oficial al triunfo electoral de AMLO, editores de periódicos y revistas, así como concesionarios de medios electrónicos (radio y televisión), empezaron a alinearse por la izquierda, principalmente aquellos críticos por sistema o a sueldo quienes permanentemente quisieron descarrilar las aspiraciones políticas del tabasqueño, de tal manera que antes de que inicie el gobierno de la Cuarta Transformación Nacional, iniciaron movimientos de piezas en el tablero de ajedrez.
Por ejemplo, de Milenio Diario, cuyo director era Carlos Marín, acérrimo enemigo del proyecto lopezobradorista, fue bajado de la dirección ejecutiva para quedar como columnista; Joaquín López Dóriga, también, declarado enemigo de Andrés Manuel, fue sacado estratégicamente del noticiario estelar de Televisa, cuando Marcos Fastlicht, suegro de Emilio Azcárraga Jean, presidente del Grupo Televisa, se sumó en la última etapa de la campaña de Obrador, perfilándose como funcionario de segundo nivel en lo que será la Secretaría de Seguridad Pública.
Otros medios considerados como adversos a la izquierda y en particular al político de Macuspana, tales como El Heraldo de México, Excélsior, el Universal, El Sol de México, La Prensa, también hicieron cambios en sus estructuras reporteriles, editorial y de opinión, tendientes a congraciarse con el próximo presidente de México. En tal dinámica, entraron “vacas sagradas” como Carlos Loret, Ciro Gómez Leiva, José Cárdenas, Raimundo Riva Palacio, Leo Zukerman, Eduardo Ruiz Healy, Oscar Mario Beteta, Mari Carmen Cortés Camarillo, entre otros, ubicados principalmente en los medios electrónicos.
De los adversos a todo lo que huela a López Obrador, solamente se mantiene Reforma que, inclusive llegó a deshacerse de connotados articulistas como Carmen Aristegui, de José Antonio Crespo y Lorenzo Meyer, plumas totalmente afines a la izquierda. En el caso de la laureada Aristegui, fue arropada por Radio Centro (noticias), en donde se le abrió con bombo y platillo un espacio de comentarios de tres horas diarias, de lunes a viernes.
En tanto, medios progresistas, tradicionalmente identificados con las mejores causas sociales, económicas, políticas y culturales de los mexicanos como La Jornada, de Carlos Payán Velver; Proceso, cuyo fundador fue Don Julio Scherer García y hoy, su hijo Julio Scherer Ibarra, será el Consejero Jurídico de la Presidencia, con AMLO; “Basta”, de la dinastía periodística Cantón Zetina (tabasqueños). Del periodista José Gutiérrez Vivó, quien por muchos años mantuvo en el primer lugar de audiencia radiofónica su programa “Monitor”, identificado totalmente con López Obrador, se convertirá en el director del Instituto Mexicano de la Radio el (IMER), desde donde proyectará el Proyecto Alternativo de Nación de México, para México y al mundo. Comentarios y sugerencias al correo electrónico lisaias67@hotmail.com

Compartir
Artículo anteriorLAS AGENDAS
Artículo siguienteLIBRE EXPRESIÓN