TRIBUNA

Mucho ruido y pocas nueces, Srs. regidores
Por Isaías Colunga Morales
Con bombo y platillo, el ayuntamiento de Matamoros convocó el martes de la semana que concluyó a una “consulta ciudadana para la elaboración de un Reglamento de Nomenclatura Urbana”, que no es otra cosa que ponerle nombre a las calles, colonias, parques y/o plazas públicas asumiendo consideraciones de orden histórico, raigambre, trayectoria social, honorabilidad y buena fama pública, entre otros factores respecto de los personajes que tengan el honor de ser tomados en cuenta, así como hechos que ya son historia y otros consustanciales al propósito que como tesis sustenta la propuesta en mención.
Para que dar tantos brincos, estando el suelo tan parejo, reza el adagio popular, tratando con ello de señalar lo innecesario de un procedimiento o acción que no amerita el “mucho ruido y pocas nueces”, como es el caso.
Cierto es que por lo menos en nuestro país, la nomenclatura para los casos de referencia, la determinan quienes en el momento tienen el poder de decidir en los ámbitos del gobierno, más allá de consideraciones relevantes que los hagan merecedores a tal distinción –en el caso de personajes-, y como ejemplo inmediato tenemos Tamaulipas en donde individuos como Tomás Yarrington, Manuel Cavazos y Eugenio Hernández, por mencionar solo a tres de los más recientes, sus nombres figuran en escuelas, calles, plazas públicas, colonias y auditorios de los principales municipios de la entidad, no obstante la vergüenza pública que para los tamaulipecos representan.
Dichos distingos, hechos en el ejercicio del poder no son porque su desempeño como servidores públicos o políticos estén coronados con honorabilidad, eficiente desempeño, sensibilidad humana, solidaridad social o entrega a las mejores causas del pueblo, sino que son acciones zalameras, fincadas en la lambisconería, como son también los galardones: diplomas, medallas, menciones y todo tipo de reconocimientos que tienen como objetivo rendir culto a la personalidad, a las “deidades”.
Con esos antecedentes, hemos de señalar que para el caso que nos ocupa, crear un reglamento es burocratizar la acción de quienes por mandato de ley están obligados a tomar cartas en los asuntos de interés público, como ciertamente es la depuración, corrección y ordenamiento de nombres y numeración que son una verdadera anarquía en nuestras ciudades. Estoy cierto de que la inmensa mayoría de mexicanos nos hemos enfrentado en algún momento a ese caos en la búsqueda del nombre de alguna dirección (calle y número) que sin ton ni son, muchas veces se multiplican los nombres y números, terminando por enredarnos en lo ilógico de lo que debería de ser lógico en términos de desarrollo urbano.
Cuando hablamos de lo innecesario de un reglamento es porque ya en el pasado, miembros de otros cabildos (específicamente el de 1999-2001) asumieron acciones tendientes a depurar, pero sobre todo a corregir irregularidades en la nomenclatura del periférico Cavazos Lerma, por considerar ofensivo para los matamorenses que una de las principales vialidades de la ciudad llevara el nombre de un inmoral, proponiendo que en su lugar se le pusiera “5 de Mayo”, nombre éste que resultaba lógico, al asignado al por esos días inaugurado puente internacional “General Ignacio Zaragoza”, de tal suerte que el nombre del referido General al cruce internacional – al que desemboca el periférico-, vendría a constituir una sola unidad con perfecta referencia histórica (nombre del puente: Ignacio Zaragoza, más vialidad: 5 de Mayo). Dicha iniciativa finalmente no prosperó porque a la mayoría de regidores abyectos (del PRI y del PAN), no les pareció cambiar el nombre de Cavazos por el de la gloriosa gesta de Puebla.
Referir dicha anécdota es con el propósito concluyente de dejar de manifiesto que, para servir eficientemente en la tarea pública, más que reglamentos o reuniones protocolarias y maratónicas, se requiere interés por cumplir con la labor encomendada tanto a los funcionarios de elección como a los de designación. Claro es que hay acciones de gobierno en cualquiera de los tres niveles que no solo requieren de acuerdos colegiados, sino de observancia de reglamentos, decretos y leyes, lo demás es protagonismo, máxime si tomamos en cuenta que están a solo dos meses de concluir en sus puestos de síndicos y regidores. Veremos. Comentarios y sugerencias al correo electrónico lisaias67@hotmail.com