PLAZA

POR ERNESTO H. SALGADO

 

REVOCACIÓN DE MANDATO?, ALGO PARA MEDITAR

 

Esta semana que concluyó nos renovó la confianza en las instituciones que dan fortaleza y certidumbre a la República, como lo es el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF)  que resistió la embestida del populismo y más allá de las presiones y las implicaciones políticas resolvió conforme a derecho el tema de la controvertida elección  del gobernador en Puebla, refrendando el triunfo de la panista Martha Erika Alonso, dejando en el suelo al perredista y recién incorporado morenista Miguel Barbosa.

En sesión extraordinaria y con 4 votos en contra y 3 a favor, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) decidieron no anular la elección a gobernador en Puebla, por lo que Martha Érika Alonso se volverá la titular del ejecutivo en la entidad.

Breve historia: Tras las elecciones del 1 de julio, el Instituto Electoral del Estado aprobó el cómputo final que daban como triunfadora a la candidata de la coalición Por Puebla al Frente (PAN, PRD, MC), Martha Erika Alonso. Sin embargo, Morena y Miguel Barbosa, su candidato a la gubernatura presentaron recursos de inconformidad.

En esa ocasión Miguel Barbosa. Escribió en su cuenta de Twitter “Todo el apoyo institucional a la Sala Superior del Trife, y todo el reproche ciudadano a los que quieren manipular a la justicia, a los que quieren presionarla políticamente, a los que quieren seguir siendo privilegiados del poder. ¡No lo vamos a Permitir”  PueblaSeAnula

Más tarde  la Sala Superior del TEPJF, el pasado 19 de septiembre ordenó la realización del recuento total de la votación, la que ocurrió del 24 al 30 de septiembre.

Posteriormente, el Tribunal de la entidad confirmó la validez de la elección y ratificó el triunfo de la panista, decisión que fue impugnada ante la Sala Superior por Morena.

Martha Erika Alonso, los ciudadanos mexicanos celebran que la autoridad máxima electoral haya resuelto y ratificado el triunfo y la voluntad de los poblanos emitida el pasado 1ro de julio. Una vez más se comprueba que en la democracia se gana y se pierde, pero hay que saber vivir la democracia y no vivir de ella, como es el caso de Miguel Barbosa, quien ha sido diputado, senador y jamás ha ganado una elección, siempre fue plurinominal. Ésta vez que la jugó por mayoría, perdió y debe terminar por aceptarlo. Quizá AMLO se conduela de él y lo incorpore en algún cargo federal.

Le cuento que hace algunos ayeres por allá de 1903, el Círculo Nacional Porfirista, bajo el nombre de Partido Nacionalista, propuso al Congreso, las reformas a la Constitución para crear la vicepresidencia y la ampliación del período presidencial, de cuatro a ocho años. Fue aprobada la vicepresidencia y una duración de los cargos de presidente y vicepresidente de seis años. Así se instituyó, por primera vez, el sexenio presidencial.

Fue hasta 1917, cuando el entonces presidente, Venustiano Carranza redujo el periodo a cuatro años y suprimió la vicepresidencia. En 1923, el diputado Higinio Álvarez, corifeo de Álvaro Obregón antes de la emisión de la convocatoria para las elecciones presidenciales, presentó una iniciativa que no prosperó- para ampliar el periodo de seis años nuevamente; siendo senador, Álvarez presentó el 10 de octubre de 1927 una nueva iniciativa para ampliar la duración del mandato presidencial y la reelección mediata y fue aprobada por la comisión dictaminadora el 21 de noviembre de 1927; en las justificaciones argüidas para su aprobación, se dijo que: alejaría las revueltas que hasta entonces se daban en ocasión de la renovación del Poder Ejecutivo; al ser el presidente un intérprete de la Nación, requiere de mayor tiempo para realizar su programa y plasmar sus ideales; y que el presidente no sólo podría atender aspectos políticos de su gobierno, sino que también satisfacer necesidades sociales.

El 24 de enero de 1928 se amplió el periodo de cuatro a seis años para Presidente de México.

Debido a que fue promulgado por decreto, el artículo 83 de la Constitución fue modificado para aumentar dos años el periodo presidencial.

También se estableció que el presidente en turno nunca podrá ser reelecto para el periodo inmediato.

Lázaro Cárdenas fue el primero en ocupar por seis años el cargo.

Y ese mandato de seis años va acompañado por  el artículo 83 que consagra el principio de no reelección absoluta para el presidente de la República.

Hoy está de moda sobre el tapete de las discusiones el tema de la revocación de mandato, figura instituida en Venezuela y Bolivia.

En México existe la figura en la Constitución de la Ciudad de México y en la del Estado de Chihuahua. Al respecto la Suprema Corte de Justicia de la Nación  consideró que “la revocación de mandato es una figura de participación ciudadana y no un mecanismo para fincar responsabilidades administrativas de funcionarios públicos”.

 

La consulta para la revocación del mandato sólo procederá una vez, cuando haya transcurrido al menos la mitad de la duración del cargo de representación popular de que se trate. Los resultados serán obligatorios siempre que participe al menos 40% de los electores correspondientes y 60% de ellos se manifieste a favor de la revocación.

 

El artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

(Constitución) establece que en México el pueblo tiene la facultad de elegir a sus

gobernantes, otorgándoles el poder público para que nos representen.

 

Sin embargo, el Gobernante puede enfrentar una crisis de confianza provocada por problemas de carácter socioeconómicos o políticos, como una alza generalizada de

los precios que incremente drásticamente el nivel de pobreza en el país; el aumento

de los índices delictivos provocados por una mayor inseguridad pública que afecten el

tejido social; las recurrentes violaciones de los derechos políticos o humanos de la

población, el descubrimiento de prácticas de corrupción de las autoridades, entre

otros aspectos de la vida nacional.

 

Frente a un escenario de crisis de confianza, en México no existen los instrumentos

Jurídico-Constitucionales para revocar el mandato al Titular del Poder Ejecutivo, quién

es el responsable de ejecutar la totalidad de las políticas públicas de la Federación.

 

De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, el término revocar, viene del

latín revocare, y significa:  Dejar sin efecto una concesión, un mandato o una resolución.

Mandato son las funciones delegadas por el pueblo o por una clase de ciudadanos para ejercer el mando

 

La revocación del mandato se entiende como: Una facultad de los electores para destituir a todos o algunos funcionarios públicos de su cargo antes de finalizar su periodo.

La revocación del mandato es una figura de la democracia directa, que se define

como: Una forma de gobierno en la cual  el pueblo participa de manera continua en el

ejercicio directo del poder.

El instrumento empleado para llevarla a cabo es el referéndum, que se define de la

siguiente manera:

La acción de someter algún acato importante del gobierno a la aprobación pública por

medio de una votación.

Los que argumentan a favor de esta práctica afirman que refuerza el control

popular sobre el gobierno; educa al electorado; estimula a los votantes a probar

enmiendas constitucionales y legales para prolongar los periodos de los

funcionarios electos; estimula la responsabilidad de los mandatarios con sus

electores.

 

Y aquí está el fondo de la insistencia en echar a andar la figura de “Revocación de Mandato”  UNO, la búsqueda de prolongar los periodos de los funcionarios electos, como ha venido ocurriendo en Venezuela y Bolivia y DOS.-  en México éste ejercicio se daría en pleno proceso de renovación de la Cámara de Diputados y elección en la mayoría de los estados y ayuntamientos del País. Y permitiría al Presidente “subirse” a la contienda política en  abiertas acciones de proselitismo a favor de sí mismo y de los candidatos de su partido lo que les daría una enorme ventaja sobre los demás contendientes.

 

 

 

 

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