PLAZA

POR ERNESTO H. SALGADO

EL GATO PARDO DEL ESCUDO PERMANECIÓ INMUTABLE

Todos hemos escuchado hablar de la “Ley del Gatopardo” , novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa en donde pese a que los protagonistas sean el príncipe siciliano Fabrizio de Salina y sus familiares, el verdadero personaje central de la obra es, justamente, el gatopardo que, como emblema, figura en el escudo del príncipe y se hace centro de las virtudes y defectos de su linaje. Unas y otros son, en todo momento, y en todo momento el gatopardo permanece inmutable en el escudo.

En la novela según nos ilustra ABC Cultural, el protagonista de la acción es el príncipe Salina, en cuyo escudo figura un gatopardo, heredero de una de las más viejas familias de Sicilia y rico terrateniente que vive siguiendo las tradiciones de un pasado feudal. Su contrafigura es su sobrino Tancredi, un joven audaz e inteligente, que apuesta por sumarse a la causa de la revolución que encarna Garibaldi. Salina se da cuenta que los cambios son inevitables y permite que el hijo de su hermana se convierta en aliado de quienes pretenden acabar con todo lo que él representa.

Es Tancredi, y no Salina como se acostumbra a citar, el autor de la célebre frase que condensa el espíritu de la novela: «Es preciso que todo cambie para que todo siga igual». Y eso es precisamente lo que sucede, ya que los vencedores no sólo respetan y rinden pleitesía a Salina sino que además le ofrecen ser senador por designación del rey Víctor Manuel.

En un gesto de dignidad, el aristócrata rechaza el cargo tras argumentar que es demasiado tarde para mudar de ideas. Salina le dice al embajador real que cualquier intento de transformación de la isla va a fracasar ya que la esencia de aquellas tierras, castigadas por el sol y la miseria, es inmutable.

Sin desearlo anoche mirando televisión escuché al Presidente electo Manuel López Obrador hablar de los ocho puntos de su plan de Seguridad nacional y Gattopardo se hizo presente.

De los ocho puntos siete, son el relleno sin lógica ni sustento que hablan de moralidad, ética, nueva conducta de la población qué estará regida por una constitución moral. Todos vamos a convertirnos en frutos del árbol que da moras. Todos vamos a ser muy morales.

Pero el punto ocho del Plan de Seguridad es el que debe importarnos.
En su presentación el Presidente electo nos dice que el “próximo gobierno repensará la seguridad nacional y se reorientará a las fuerzas armadas para fortalecer sus funciones y estrechar lazos con la sociedad. Se creará una Guardia Nacional para prevención del delito, preservación de seguridad y combate a la delincuencia.

Esta Guardia Nacional estará formada por elementos de las policías militar, naval y federal. Además, se convocará a civiles para que se integren y reciban formación y adiestramiento con nuevas prácticas que incluyen la enseñanza de procedimientos policiales, derecho penal, derechos humanos, perspectiva de género, primeros auxilios, protección civil y actualización de la tecnología para mejorar su desempeño.

Así mismo, habrá coordinaciones a nivel nacional, estatal y regional. Se sumarán asociaciones civiles organismos ciudadanos para revisar resultados, detalló el gobierno electo.”

La Guardia Nacional delineada por AMLO será conformada por 50 mil elementos provenientes de las policías militar, federal y naval, miembros activos de las fuerzas armadas y jóvenes que se quieran unir. Según el plan del próximo gobierno se espera que en tres años ya se encuentre en funciones.

Al Ejército se le dotará de funciones de investigación, detención y presentación de detenidos ante el Ministerio Público.
Con este plan, que básicamente es la justificación para mantener el ejército y a la marina en las calles el nuevo gobierno busca que “las familias de México recuperen la tranquilidad y confianza en las instituciones”, pues la prioridad “será garantizar la paz y mejorar la vida de cada uno de los mexicanos”.

En el fondo es la aplicación fina del gattopardismo. Que todo cambie para que siga igual.

Cambiando de tema y a nivel municipal si estamos en etapa de regresiones, sería bueno que los regidores fueran pensando en favorecer a la clase trabajadora reformando el actual reglamento de tránsito en cuanto al cobro de infracciones que hoy llegan a ser lesivas y se volvieran a cobrar en salarios mínimos recordando lo que está escrito en la Constitución de la República que en su artículo 21 dice: Compete a la autoridad administrativa la aplicación de sanciones por las infracciones de los reglamentos gubernativos y de policía, las que únicamente consistirán en multa, arresto hasta por treinta y seis horas o en trabajo a favor de la comunidad; pero si el infractor no pagare la multa que se le hubiese impuesto, se permutará ésta por el arresto correspondiente, que no excederá en ningún caso de treinta y seis horas.

Si el infractor de los reglamentos gubernativos y de policía fuese jornalero, obrero o trabajador, no podrá ser sancionado con multa mayor del importe de su jornal o salario de un día.

Tratándose de trabajadores no asalariados, la multa que se imponga por infracción de los reglamentos gubernativos y de policía, no excederá del equivalente a un día de su ingreso.

La actual administración municipal que en Matamoros preside el maestro Mario López Hernández está empeñada en adelgazar la nómina para ahorrar varios millones de pesos que irían a fortalecer los programas de obra pública y bienestar social.

La consigna es echar todo lo que huela a “Chuchín” y a estas alturas los trabajadores que son despedidos en pleno diciembre solo esperan ser liquidados conforme a la ley.

En otro tema le cuento que el Dr. Alejandro Villafañez secretario de Educación Pública en el municipio planea en beneficio de los estudiantes de los tres niveles reforzar el programa de autobuses escolares gratuitos y en este sentido regidores le están solicitando reviva las rutas que servían a estudiantes del Tecnológico, de la Universidad y del CBTIS 189.

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