PLAZA

POR ERNESTO H. SALGADO

“NO TODOS LOS QUE CHIFLAN SON ARRIEROS”

Yo tenía cinco perritos, yo tenía cinco perritos, uno renunció y ya nada más me quedan cuatro cuatro, cuatro. Así , más o menos, decía el estribillo de una vieja canción infantil, que se vino a la memoria al conocer ayer por la tarde la renuncia de Margarita Zavala a su candidatura independiente por la presidencia de la república.

Realmente se requiere mucho coraje para luchar contra el sistema, primero vencer todos los obstáculos que la ley inventó para frenar la participación independiente de los ciudadanos en los procesos electorales, Hacerlo sin los multimillonarios recursos que el estado entrega a los partidos en efectivo y vía propaganda.

Margarita Zavala hubiera sido una presidente de excepción; la primera mujer presidente en México, pero desde ayer abandonó la contienda y deja a sus simpatizantes en libertad de sumarse al proyecto que mejor les convenga.

No piensa, como el mesías, que es el centro del Universo y declina a favor de tal o cual contendiente, creyendo y haciendo creer que sus miles de seguidores aceptarán sus indicaciones. No. En un acto de reconocida humildad, se va sola y no a favor de ninguno, se va y deja a sus simpatizantes en libertad, los libera de todo compromiso con ella.

Básicamente su renuncia no cambia el esquema de la contienda, en la que solo aparecen Meade del PRI, Anaya del PAN y López de MORENA, quien sorprende porque tanto que grita en contra de las instituciones y pronostica el presunto fraude que se cometerá en su contra, lejos de intentar participar como candidato independiente se aferra a los mil millones que le da el gobierno a través del INE. Eso no es congruente.

La batalla está entre esos tres, el Bronco de Nuevo León se queda en eso en Bronco de Nuevo León, no le alcanzó para crear una imagen nacional más allá de los reflectores que logró el día del debate.

Así, el escenario, repito, cuenta con AMLO con 18 años de campaña y derrota tras derrota, Anaya con tres años en el candelero nacional como dirigente del PAN y hoy como candidato y Meade con dos meses de candidato del PRI. Hoy las últimas encuestas sitúan a éste último con uno o dos puntos sobre su más cercano contendiente.

AMLO llegó a la contienda con un techo de aceptación abajo del alcanzado en su última derrota como candidato del PRD a la Presidencia en el 2012. Y no ha logrado subir más, está en lo más alto de su techo.

Anaya, logró impactar de entrada y colocarse en las portadas más por sus escándalos en temas de lavado de dinero y otros ilícitos que por sus propuestas y merecimientos.

Meade llega a la contienda con un pasado intachable, con fama de funcionario experto y conocedor de la administración pública y sin aspavientos ni ruido, en pocas semanas se posicionó del escenario, exhibiendo las carencias e ineficiencias de sus adversarios.

Por lo pronto, hoy amanecemos con cuatro candidatos. ¡Qué bueno!

A nivel estatal tal parece que no hay campañas para senadores ni para diputados federales. No existen. De ningún partido, sus campañas en verdad que dan lástima.

En breve sondeo, de diez personas entrevistadas solo una conocía el nombre de una candidata a diputada federal y ninguno de diez pudo dar el nombre algún candidato al senado de ninguno de los partidos.

A estas alturas ya deben haberse percatado de que su estrategia de comunicación está errada y que no les rendirá el resultado deseado.

En las cien recomendaciones del partido demócrata de los Estados Unidos para ganar una elección dice una de ellas Utilice el Nombre de los colores de su partido. No se sienta por encima del Partido, “El agua bendita quita lo que quita”.

Hoy los candidatos sobre todo las candidatas del PRI, como que se avergüenzan de su partido y esconden los colores tradicionales y el logo del partido que las apadrina, se sienten superiores al instituto que las postula. Y en el pecado llevarán la penitencia. Y sino al baile vamos.

A nivel local el candidato Chuchín, a pesar de ser experimentado participante en esto de las campañas se ha dejado llevar por el canto de las sirenas y deja de lado las técnicas tradicionales para echarse en brazos de la modernidad y la nueva comunicación. En su momento enriqueció a Mundo Lozano que le vendió planas y planas de publicidad para sus revistas, al punto de dejar en ceros la cuenta y dejó de cubrir al resto de los comunicadores. Hoy le sucede lo mismo y empieza a gastar miles en el negocio de los videos por internet.

El manual del partido demócrata dice: No descarte las técnicas tradicionales, las campañas modernas no chocan necesariamente con las tradicionales. Se pueden combinar. “Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo” y agrega:

Averigüe que piensan los jefes de redacción y periodistas de los diarios, la radio y tv. ( ya se acabaron los indios que tiraban con tamales.)

Y sobre todo jerarquice directores, jefes, coordinadores, la gente necesita saber a quién seguir y hacer caso: “No todos los que chiflan son arrieros.”
Hoy, en estos momentos, a ojo de buen cubero se puede afirmar que la campaña más desorganizada es justamente la de Chuchín.

Por el rumbo del PAN Carlos García tampoco es novato en este tema de las elecciones ha participado en varias y ganado, así que sabe de cortar aguacates. Su comité de campaña trabaja a todo vapor y da respuesta inmediata. A Carlos García no le preocupa eso de las encuestas, sabe muy bien para que sirven, él va de frente y no le preocupan los de al lado, sabe que si voltea a mirar, el surco no saldrá derecho.

Y finalmente, nuevo en el escenario, como estrella de su partido, Mario López, como buen administrador se rodeó de gente experta en cada uno de los temas que se requiere y está mostrando que tiene la intención de ir por todo y está dejando ver que no será comparsa electoral.

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