Óptica Política

“A un año de la muerte de Armando González, la justicia brilla por su ausencia”

Por Aliber López

Hoy se cumple un año del accidente sufrido por Armando González Treviño, en las calles Pedro Cárdenas y Avenida Longoria que causó su muerte 2 días después,  cuyo homicidio imprudencial y presunta negligencia médica, sigue sin aclararse. Los resultados de la denuncia presentada por el licenciado Raúl Gómez Rodríguez, a nombre de María Esther Alejandre Viuda de González, en el Ministerio Publico Investigador, brillan por su ausencia. No se sabe ni el nombre del conductor del carro que impactó la camioneta del colega periodista, y aunque se supo que el médico legista  declaró que Armando había fallecido a consecuencia de una fractura craneoencefálica. En su expediente quedó asentado que, a pesar de haber ingresado inconsciente al Hospital General, “Norberto Treviño Zapata” de la Sexta y Ocampo, no se le ordenó ninguna placa encefálica.

Escribíamos el 29 de mayo de hace un año:

“El Periodista Armando González Treviño, incumplió la cita de todos los sábados en el Restaurant “Los Faroles” frente al Hotel Ritz, por la calle Matamoros entre 6 y 7. Un accidente automovilístico acaecido en la madrugada de ese día, se lo impidió y estaba hospitalizado en el Hospital “Norberto Treviño Zapata” de la Sexta Ocampo y Mina, lugar al que acudimos poco después de las 17:00 horas de ese día a saludarlo. En ese momento se encontraba en una cama en urgencias, presuntamente recuperándose de un absurdo choque que tuvo frente a “Foly Muebles” de la Sexta y Longoria. Saludamos con él a su afligida esposa y parecía que todo iba bien. Armando se quejaba de algunos golpes y aun ignoraba que se le había reventado el bazo, también ignoraba su fractura craneana; los médicos que lo atendieron por lo visto no conocían de protocolos médicos para casos de accidentes y de gente que ingresa inconsciente.

Nos despedimos de él con la certeza de que se recuperaría de los golpes recibidos, pero ayer recibimos la noticia de su fallecimiento en la madrugada del lunes, después de una operación “exitosa” de los problemas de un bazo roto. Este órgano hemático tan importante le hubiera dado problemas posteriores, pero presuntamente, las razones por las que se dio tal desenlace, fue que Armando ya había sido operado del corazón y tenía un aparato para regularizar el ritmo cardiaco, razón por la que (suponemos los inexpertos) no resistió la operación.

En el momento en que platicamos con él, Armando González suponía que quien, o quienes lo chocaron, lo hicieron a propósito, pero sabíamos que él tenía problemas de visibilidad con uno de sus ojos. Ignoramos si eso influyó, pues reconstruir la realidad siempre es algo complejo”.

Hoy a un año de su muerte, sus deudos siguen demandando justicia; sus colegas periodistas también. El “Feyoyo” siempre fue solidario con sus compañeros del gremio en desgracia. Hoy sus “hermanos para siempre”, como él decía de sus amigos cercanos, demandamos a las autoridades judiciales de la entidad que no archiven la denuncia de sus familiares e investiguen sobre la verdad histórica de este homicidio.