ÓPTICA POLÍTICA

Por Aliber López

“Por qué AMLO encabeza las encuestas”
“Ni a Tirios ni a troyanos, conviene la anarquía”

Las razones históricas por las que la ciudadanía se identifica más con Andrés Manuel López Obrador, el candidato que encabeza las encuestas, tienen su soporte en el repudio a las políticas públicas que se han implementado en los últimos 30 años. Todavía en 1982 el Estado Mexicano era dueño de los bancos, de empresas estatales como la CONASUPO, radio, televisión y teléfonos; ferrocarriles, carreteras, fideicomisos diversos, electricidad, petróleo, minas, empresas siderúrgicas, millones de hectáreas ahora entregadas a las empresas mineras, manglares, costas y zonas turísticas ahora privatizadas. Los campesinos gozaban de apoyos diversos y precios de garantía para sus productos. Hasta los años “70.”, crecíamos al 6 % del PIB (Producto Interno Bruto) anual. El salario mínimo tenía un poder adquisitivo más o menos decoroso.

Desde que Carlos Salinas de Gortari fue presidente de la República, hasta la fecha, la gran mayoría de las empresas sociales y del Estado Mexicano, se privatizaron, los privilegios sociales de campesinos, obreros y burocracia en general, se fueron diluyendo y los salarios laborales fueron perdiendo poder adquisitivo. Los mexicanos nos fuimos empobreciendo paso a paso.

Desde 1988 fue notorio que los trabajadores de México y las clases medias fueron contrarios al ascenso de los grupos neoliberales priistas que se hicieron del poder, pues muchos en aquel entonces, se deslindaron de ese partido hasta entonces hegemónico y conformaron el FDN (Frente Democrático Nacional) que encabezó Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano para la presidencia de la república.

Las fuerzas nacionalistas ex priistas y los grupos de la izquierda nacional se unieron después de las competidas elecciones del “88” y fundaron en 1989 el PRD (Partido de la Revolución Democrática) que durante algún tiempo mantuvo erguida la bandera del nacionalismo, la lucha por la democracia y la justicia social y que en 1997 ganó el gobierno del Distrito Federal en sus primeras elecciones democráticas. Previamente los panistas en el país habían conquistado la gubernatura de Baja California Norte y presuntamente según dichos de Carlos Salinas de Gortari, se había arribado a una época de mayor competencia electoral.

Las elecciones presidenciales de 2006 fueron otra muestra de que los mexicanos deseábamos gobiernos democráticos y nacionalistas pues Felipe Calderón se hizo del poder, apoyado por el sistema de gobierno, y 2012 tampoco fue la excepción, pues en ambos momentos, más de 16 millones de electores se pronunciaron por un candidato popular a quien muchos afirman, le faltó tener representantes en todas las casillas electorales del país para defender sus votos.

Ahora, a casi 6 años de que Enrique Peña Nieto llegó al poder, cuando se han realizado diversas reformas estructurales que presuntamente beneficiarían a la nación, pero que por lo contrario, le han perjudicado, pues la deuda externa sigue creciendo, la economía sigue estancada, la corrupción se acrecienta, los salarios de los trabajadores siguen deteriorándose, el pueblo sigue empobreciéndose y lo único bueno que tenemos es la frase reciclada de Manuel Cavazos Lerma, ahora secretario general adjunto del PRI, del candidato de José Antonio Meade Kuribreña, de que “lo mejor está por venir”. Nuevamente el candidato popular y preferencial en estas próximas elecciones es Andrés Manuel, quien sufrió descalabros electorales en los dos procesos presidenciales anteriores.

Está muy claro por qué los electores de este país, por más que las descalificaciones de sus contendientes se manifiesten día a día, prefieran tal gobernante. Ya no se puede seguir por el mismo camino a menos que aspiremos a que la anarquía se extienda ampliamente en el país. O se frena la caída constante de los niveles de vida de los trabajadores de México, o nos enfrentamos al caos generalizado. Ni a “tirios” ni a “troyanos”, conviene un país en el apogeo de la anarquía.

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