ÓPTICA POLÍTICA

Por Aliber López

“El deterioro de los ingresos laborales propicia la concentración de la riqueza”
“En 30 años, concentración de la riqueza en 1 % de la población”
“¿Quién ganará la confianza de los electores?”

Conocer un poco de la realidad actual de nuestro país y de su historia reciente, nos permite valorar más o menos objetivamente el porqué del surgimiento de las coaliciones electorales actuales y su posicionamiento ante la sociedad mexicana. En 1970 la economía (el Producto Interno Bruto) crecía todavía a ritmos mayores a 5 %, en los “40, 50 y 60”, al 7 % y la distribución de la riqueza nacional era aproximadamente 40 % para la clase empresarial y 60 % para la clase trabajadora.

En los años “80”, los grupos nacionalistas del PRI, representados en lo político electoral por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, no pudieron desplazar del poder a los neoliberales, quienes con sus políticas monetaristas, iniciaron una época de deterioro de los ingresos de los trabajadores y de acumulación de los volúmenes de ganancias de los empresarios mediante la liberación de los precios y la contracción de los salarios. Los procesos inflacionarios de aquellos tiempos dieron por triunfadores sistemáticamente a los precios respecto a los salarios que ni con la creación de una Comisión Nacional de Salarios Mínimos, con representación del Gobierno, las empresas y los trabajadores, fueron frenados, pues en la representación de los trabajadores en tal comisión, estaban los líderes charros.

Gobierno, empresas y líderes charros siempre estuvieron contra los aumentos que igualaran los procesos de inflación y de esa manera, año tras año el deterioro de los salarios fue en aumento.

Junto al proceso monetarista en el que los salarios siempre perdieron la carrera salvo en algún momento de los años “90”, se dio el proceso de privatización de los bienes nacionales. Teléfonos, Bancos, minas, empresas siderúrgicas, ferrocarriles, electricidad y petróleo se fueron trasladando por los gobiernos neoliberales de manos públicas a manos privadas. El triunfo del PAN en el año 2000, en las elecciones federales que llegó con el slogan de Gobierno del Cambio, no cambió para nada el rumbo de las acciones económicas y sociales del país, salvo algunas excepciones que no se reflejaron en el mejoramiento general de la población mexicana.

Treinta años después de la llegada al poder de Carlos Salinas de Gortari, el 90 % de la riqueza nacional (PIB), está concentrada en el 1 % de la población nacional y el 10 % del PIB, se distribuye en el 99 % de la población nacional, aproximadamente 118 millones de mexicanos.

En este marco socioeconómico se organizan las fuerzas de la sociedad mexicana para participar en la elección de Presidente de la República, 128 senadores, 500 diputados, 9 gubernaturas en el país y decenas de municipios. En este mes y el siguiente, los partidos políticos y las coaliciones electorales registrarán a sus candidatos, iniciándose las campañas federales el 29 de marzo y las locales días después. La demagogia será fácilmente detectada por la ciudadanía y sabremos pronto quien de los candidatos presidenciales gana la confianza de los electores para mejorar las condiciones del país.

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