La Columna de Marco

La respuesta arancelaria de México en dos vertientes

Por Marco A. Bernal

El martes pasado la Secretaría de Economía de México (SE) dio a conocer la lista final de productos estadounidenses a los que se les aplicarán aranceles. Esta respuesta a las acciones unilaterales por parte de EE.UU. es una estrategia pensada en dos vertientes: política, es un llamado a los estados del país vecino que son exportadores de los productos considerados en la lista, y económica, para evitar que la inflación afecte de forma desmedida a la economía mexicana.

La SE informó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la imposición de aranceles, los cuales oscilan entre el 5 y 25 por ciento. Los alimentos que serán gravados son productos de puerco, quesos, manzanas, papas, arándanos y uvas, así como el Whisky tipo Tennessee o Bourbon; productos derivados de hierro y acero, como laminados, revestidos, varillas, tubos, chapas, galvanizados, alambrón, forjados, inoxidables y barras; así como productos derivados del aluminio, como muebles, barcos de motor, lámparas y alumbrados para el hogar.

Políticamente, los productos elegidos no son los que más vende Estados Unidos a México. Muchos de estos bienes son producidos y exportados por estados que apoyaron a Donald Trump en las elecciones estadounidenses de 2016. Así, la respuesta mexicana es una llamado a los aliados comerciales ubicados en estados como Texas, Arizona, San Diego, California y Washington para reconsiderar las imposiciones hechas por su Gobierno Federal; justo en vísperas a las elecciones de noviembre en EE.UU., en las que se elegirá a la Cámara de Representantes, así como a un tercio del Senado.

Económicamente, la estrategia pretende minimizar el impacto inflacionario, y con esto evitar afectaciones graves a la economía de los consumidores mexicanos.  Por una parte se busca abrir fuentes alternativas de oferta para no elevar los costos en las cadenas productivas; por ejemplo en la producción de embutidos, los insumos requeridos seguramente provendrán de Europa. Otra medida para evitar efectos en los precios es el esquema de entradas escalonadas para productos como los quesos, que iniciarán con aranceles de 15 por ciento, porcentaje que aumentará al 25 en el mes de julio. “Lo anterior permite a los actores ajustar sus fuentes de insumo y tomar medidas alternativas”.

La respuesta de México a las acciones unilaterales y proteccionistas de Estados Unidos es oportuna. De esta forma el gobierno mexicano equipara el daño que causarán los aranceles impuestos al acero y aluminio, y por otra parte, plantea una postura firme y comprometida con el multilateralismo en las relaciones comerciales globales. Esta incómoda guerra de aranceles es innecesaria, esperemos que la Administración de Donald Trump reflexione y detenga su actuar populista.