Hoy que inicia la temporada de clases y hay que mover a los niños a las escuelas ERNESTO H. SALGADO Ante el anuncio de posible desabasto de gasolina por el retraso de entrega de combustible que ahora se hace en pipas, consumidores forman largas filas en las estaciones de servicio para garantizar su movilidad ante el inicio de la temporada de clases y hay que mover a los niños a las escuelas. Desde muy temprana hora, una larga fila de automóviles se apreciaba a lo largo de la calle Morelos para llegar a la gasolinera ubicada sobre esa arteria y la calle 12, en donde se despachaba combustible a precios normales. Los automovilistas y transportistas que hacían fila manifestaron que existía el rumor de que habría desabasto como el sufrido la semana pasada durante dos días, por lo que preferían perder tiempo para cargar aun y cuando fuera tan sólo doscientos o trescientos pesos. Encargados del expendio se negaron a declarar al respecto, pero los despachadores en las islas de bombeo dijeron que todo era porque no llegaban las pipas a tiempo. Ayer mismo por la mañana informaciones provenientes de Cd. Victoria dejaban ver que Matamoros sería una de las ciudades que esta semana sufriría desabasto, lo que provocó que la gente se volcara a las estaciones de distribución. Se espera, dijeron los despachadores, que una vez que se normalice la entrega de combustible todo vuelva a la normalidad y se respete la homologación del precio de la gasolina con respecto al que priva en Texas.

 

REYNOSA.- El repentino cierre de gasolineras en esta ciudad fronteriza, ocasionado por problemas de facturación, generó un caos vial con decenas de automóviles varados en medio de las avenidas y largas filas en los expendios que continúan abiertos.

Rigoberto Ramos Ordóñez, presidente de la Asociación de Gasolineros de Reynosa, explicó que la falta de suministro se debe en gran parte a que la empresa Petro Seven no ha podido aplicar el 8% de IVA, como ha ocurrido en toda la franja de la frontera norte, y en el sistema les aparece que deben cobrar el 16%, por lo que decidieron cerrar sus estaciones.

Explicó que en esta ciudad existen alrededor de 140 gasolineras, en 50 de las cuales se encuentran tiendas de conveniencia Super 7, y es ahí donde las bombas fueron clausuradas.

Tras señalar que el decreto firmado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ordena bajar 8% los precios de los combustibles en esta zona limítrofe, para igualarlos con los de los competidores de Texas, Estados Unidos, Ramos explicó que en las estaciones de servicio Petro Seven aún no existe la plataforma para adecuar los procesos de facturación, porque la Secretaría de Hacienda no se ha actualizado, de manera que el problema no es por un intento de acaparamiento.

“La competencia, en este caso Super 7, decide esperarse y no vender a la ciudadanía su producto porque no tienen la manera o no quieren facturar al 8% porque su plataforma sigue siendo al 16%. De alguna manera ellos tendrán un problema interno, un control interno y han decidido no tenerlo”, sostuvo el vocero de los gasolineros.

Por ello, en el transcurso de este lunes se formaron largas filas de vehículos que, sin el servicio de una de las más grandes despachadoras, han tenido que buscar otros proveedores, lo que ha incrementado el tiempo de estancia en las estaciones ubicadas en esta ciudad.

De acuerdo con Ramos, en sitios que habitualmente la fila era de dos automóviles, ahora es de 15, y ahí permanecen hasta recibir el combustible.

Junto con este problema está el de las cancelaciones de algunos puntos de venta en ciudades fronterizas tamaulipecas como Río Bravo y Matamoros, ordenadas por Petróleos Mexicanos (Pemex), debido a que en esos puntos se detectó que había nexos con vendedores ilegales de combustible o huachicoleros.

“Hoy por hoy Reynosa no tiene problemas de desabasto. ¿Qué es lo que pasa? No nos desesperemos, simplemente la demanda es exagerada y no se tiene la suficiente infraestructura en las gasolineras que había, y al cierre del Super 7 se vuelve un poco caótico llegar a una gasolinera y cargar en cinco o 10 minutos, como estábamos acostumbrados”, abundó.

En lo inmediato, añadió, no habrá desabasto en la región, pues por lo general los empresarios tienen almacenaje permanente de al menos dos días para surtir el producto.

Según Ramos, el precio real de la gasolina rondaría los 20 pesos el litro, pero por la nueva disposición presidencial, cada empresario financia a los consumidores fronterizos con hasta seis pesos, un dinero que debió haberles sido regresado en 45 días, pero ya han transcurrido 60, una condición que los proveedores consideran injusta.

Finalmente, cuestionó que únicamente los gasolineros están absorbiendo los costos de la reducción de precios, pues en el transporte colectivo se mantienen las mismas tarifas, cuando también debieran reducirlas.