C R Ó N I C A S    P O L Í T I C A S

Por Alberto Guerra Salazar

 

CIUDAD VICTORIA, (ASI).— Dos ex gobernadores procesados por presuntos delitos de corrupción, están tocando a la puerta del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, pidiendo su intervención para reivindicarse ante la justicia y la sociedad, auto-llamándose ambos, presos políticos.

 

Es una ironía que crean que sea López Obrador el que pueda rescatarlos de la penosa situación en que se encuentran, siendo que el fundador de MORENA llegó al poder justamente por su promesa de meter a la cárcel a los servidores públicos que se aprovechan de sus cargos para enriquecerse ilegalmente.

 

Uno de estos actores políticos se llama Jesús García Reyna, ex Gobernador provisional de Michoacán, quien acaba de recuperar la libertad tras de un encarcelamiento que duró cuatro años, bajo la presunción de delitos de delincuencia organizada.

 

“Diré todo para poner las cosas en su lugar” anunció García Reyna al recibir el beneficio de la PGR, de retirar los cargos que lo mandaron a prisión, al desestimar los jueces los videos donde aparece con La Tuta, un jefe de delincuentes, por no ser prueba plena del delito imputado.

 

García Reyna fue dos veces diputado local, una vez diputado federal, presidente del PRI estatal y secretario general de gobierno cuando el viejito Fausto Vallejo Figueroa gobernaba en Michoacán.

 

Por motivos de enfermedad, Vallejo se retiró del cargo y García Reyna lo sustituyó durante seis meses. Concluido el encargo, la PGR lo detuvo al descubrir que mantuvo reuniones con La Tuta, el delincuente más buscado de la época en esa entidad.

 

Mientras fue cautivo de la justicia, el Gobernador interino sufrió el secuestro de una hija suya que todavía no aparece. Asegura que fue víctima de una venganza política del entonces comisionado nacional de seguridad y desarrollo integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes.

 

La Tuta se hizo famoso porque video-grababa todos sus encuentros con políticos, policías, funcionarios y luego los filtraba, para convertirlos en perros del mal, así ocurrió con García Reyna y con uno de los hijos del Gobernador Vallejo Figueroa, Rodrigo, también encarcelado por ese motivo.

 

El otro ex Gobernador que suplica la intervención de AMLO, es Guillermo Padrés Elías, del PAN, de Sonora, acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero, defraudación fiscal y otras cositas, igual que su hijo.

 

Lo formidable de este político panista, ex Senador de la República, muy avorazado con los billetes (tuvo hasta una presa para uso personal), es que su propio partido entra públicamente en su defensa en lugar de repudiarlo por echarle lodo a sus siglas.

 

Hasta el Jefe Diego, el campeón nacional del tráfico de influencias, prototipo de la corrupción política, dio de qué hablar, cuando intentó pagar por Padrés, una fianza por cien millones de pesos, con un terreno de su propiedad.

 

Se queja Padrés de ser víctima de persecución de Enrique Peña Nieto y clama por la ayuda de López Obrador.

 

En otros temas, José Ramón Gómez Leal está en las mismas, pues carece todavía de un equipo de trabajo que saque adelante la chamba. Ni modo.

 

Aquí, representantes del IETAM se hicieron eco de las patadas de ahogado de Lorenzo Córdova como presidente del INE, y hasta se adelantaron a anticipar que con el recorte de casi mil millones, no tendrán dinero para hacer la elección local de 2019.

 

En Monterrey ocurrió el domingo una repetición de la elección de presidente municipal, con escasa participación de los ciudadanos. En la víspera se repitió allí el lloriqueo que ahora escuchamos en Tamaulipas, de que no había dinero para organizar la elección, extraordinaria.

 

Lo que no es broma es que el PAN está podrido, al menos en Nuevo León. Vea el lector si no: Sandra Pámanes era dirigente estatal del partido albi-azul y se postuló para la reelección, pero le ganó Mauro Guerra.

 

Sandra tenía 23 años de militancia y renunció al partido, acusando a Guerra y a tres de sus colaboradores se comportarse como si fueran miembros de una célula de delincuentes, acusándolos de practicar la violencia política de género.

 

Luego, a las pocas semanas, Rebeca Clouthier, renunció al PAN tras de 32 años de pertenencia, decepcionada por estar el partido reynero en manos de cínicos, traidores, negociadores, que echaron por la borda los valores.

 

Rebeca es hija del legendario Maquío, ex candidato presidencial del PAN, cuyos hijos siguieron sus pasos en la política pero paulatinamente se fueron desprendiendo de ese partido, en respeto a la memoria de su padre, que nunca comulgó con los oportunistas, advenedizos, corruptos y traficantes del poder.

 

Por cierto, Tatiana Clohthier es diputada federal, registrada por MORENA, pero sin militancia; es independiente. Fue coordinadora general de la campaña de López Obrador y le ofrecieron una Sub-secretaría de Gobernación, que ella declinó.

 

Ahora, la hija de Maquío escandalizó a los adoradores del caduco PRI y sus prácticas absolutistas, pues la señora se pronunció contra el proyecto de crear una Guardia Nacional.

 

Les asusta a esto a emisarios del pasado que los políticos modernos tengan ideas propias y actúen en consecuencia, así contradigan el discurso oficial. Lo hizo Yeidckol Polevnsy al descalificar a nombre de MORENA, la propuesta del líder del Senado, Ricardo Monreal, de promover una rebaja de las tarifas de servicios bancarios.

 

El diputado Gerardo Fernández Noroña produjo un video-mensaje donde reprueba enérgicamente, el proyecto presidencial de hacer conjuntos residenciales de lujo en una fracción del campo militar, para financiar la Guardia Nacional.

 

Nostálgicos del pasado califican de inadmisibles esas conductas porque les parecen una ofensa al poder, que antes era inatacable. Estaba prohibido contradecir al tlatoani, pensar por sí mismos, actuar con independencia.

.

 

Cumplen años Oscar Luebbert Gutiérrez, Baldomero Zurita, Heriberto Cantú Deandar.

 

Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com