C R Ó N I C A S P O L Í T I C A S

Egidio Torre no se defiende porque no lo necesita

Por Alberto Guerra Salazar

CIUDAD VICTORIA, (ASI) —Dice el contralor gubernamental Mario Soria Landero, que tienen acumulados casos de corrupción cometidos por Egidio Torre Cantú, sus colaboradores y un montón de ex presidentes municipales, por cientos de miles de millones de pesos.

Pero que no es fácil armar los expedientes para acusarlos ante instancias judiciales, a pesar de que ha transcurrido más de un año de que emprendieron las investigaciones.

Ni un triste rollo sanitario han podido identificar como robado, por lo que no pueden imputar el delito a nadie de los que se fueron.

(No hablamos de la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas, donde pronto caerá el teatrito montado para fingir que aclararon en tiempo récord el asesinato de una mujer española).

Otro elemento que alimenta la certidumbre generalizada de que existe protección del gobierno estatal, panista, es que Egidio Torre Cantú no se ha preocupado por dar la cara, en territorio o mediante escritos, video-conferencias, abogados o voceros personales, para defender su inocencia.

Sabe que no necesita emplear tiempo y dinero en refutar las acusaciones que han hecho en su contra, en los medios de comunicación, el licenciado Cabeza de Vaca, el contralor, el auditor y otros actores de este gobierno, porque se trata sólo de un artificio, un ardid parecido a la fábula de que viene el lobo.

En temas políticos, arrecian las especulaciones en torno de los destapes, algunos descabellados como el que atribuye a Paloma Guillén Vicente haber amarrado una senaduría.

Está bien que hizo aprobar la ley de seguridad interior, pero es un favor que el gobierno no premiará con un escaño.

Edgar Melhem Salinas sabía que quedaría expuesto al fuego amigo al desenmascararse, pero no lo esperaba de Alejandro Etienne, que hizo publicar que él es el favorito de Egidio Torre.

Baltazar Hinojosa Ochoa guarda prudente silencio, esperando que se acomoden las calabazas luego de la sacudida que Peña Nieto dio al gabinete. Sabe lo que trae entre manos.

En cambio, Marco Antonio Bernal Gutiérrez está desaparecido del panorama, desde antes que su amigo Manlio Fabio Beltrones cargara en una carretilla, kilos de amparos de la justicia federal.

Felipe Solís Acero y Carlos Flores Rico son tamaulipecos que siguen con el sol en la frente en la Ciudad de México, pues el reynosense fue confirmado en Gobernación como enlace legislativo, y el de Ciudad Victoria es el nuevo enlace con entidades federativas.

Pero el nuevo secretario de Gobernación Navarrete Prida mereció rechiflas por haber acomodado al frente del CISEN a Alberto Bazbaz, el procurador del Estado de México que ganó triste celebridad con el caso de la niña Paulette.

En Matamoros, Tello Montes aventó el arpa en Comunicación Social del gobierno de Chuchín, pues ya no quiso seguir siendo el negro de la feria, por culpa de la demora en el cumplimiento de los contratos de publicidad.

Por cierto, cumplió años la excelente periodista de Matamoros, Nora González.

Al cierre de la columna llegó el trascendido de que es voluntaria la no reelección de los presidentes municipales de Ciudad Victoria y de Tampico.

Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com

Compartir
Artículo anteriorDESDE LA CAPITAL
Artículo siguienteLOS PUNTOS SOBRE LAS…